Luego de una agresión a machetazos en un consultorio de un clarividente en el Periférico de la ciudad, podrían quedar al descubierto acciones de timo o fraude a muchas personas, aseguran cuerpos policiales.
Noé, de 22 años, vecino de Alhelíes, de la colonia Santa Lucía del Camino, fue lesionado a machetazos el pasado jueves por un cliente del maestro Aarón. Al parecer había viajado desde muy lejos para reclamar un presunto fraude.
"Vine a curarme y me defraudaron", se dejó escuchar ayer luego de que Humberto, el hombre con machete en mano, reclamó al clarividente que le devolvieran su dinero luego de ser timado.
Al no obtener respuesta enfureció y luego de herirlo, corrió por el centro de la ciudad para escapar, pero fue capturado.
Al ser despojado de su filoso machete, Humberto admitió que viajó desde muy lejos para hacer justicia por propia mano.
La movilización que Humberto causó en el centro de la ciudad en su afán por escapar movilizó a corporaciones policiacas y cuerpos de socorro y la causa de la agresión quedó al descubierto.
Según corporaciones policiacas en la ciudad hay varios centros esotéricos que operan de forma legal, por lo que nadie los molesta y hasta los promociona.
Sin embargo, la mayoría de quienes los visitan son personas de localidades alejadas y de escasos recursos que buscan solucionar algún problema que por lo retirado de su comunidad de origen, la medicina local no ha podido remediar y piensan que ha sido producto de algún maleficio o castigo divino.
Al acudir a las consultas son timados y al no ver resultados o mejorías sobre su salud reclaman el efectivo.
Una persona de avanzada edad indicó que en su peregrinar por la vida ha tenido la necesidad de utilizar los servicios de un maestro clarividente.
"Al inicio todo parece normal, me pidieron una gallina negra, una gallina blanca y algunas hierbas aromáticas", dijo.
Anotó que al paso de las consultas la lista aumentaba y le agregaron una cadena de oro, un litro de mezcal y las hierbas.
"Paré el tratamiento cuando ya no pude surtir la lista pues ya eran cinco gallinas de cada color y un chivito. Estaba acabando con lo poco que tenía y no sentía mejoría, pues lo que yo tenía era una enfermedad propia de mi edad", admitió.
"Lo dejé de visitar y aún sigo con vida, pero ahora he perdido la credibilidad", agregó.
Autoridades continúan con las investigaciones luego de lo ocurrido el jueves en el centro de la ciudad, pero no descartan que al publicarse lo ocurrido, comiencen a denunciar los fraudes en los que estén involucrados estos clarividentes

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